domingo, 11 de febrero de 2018

AMOR PÍLDORA FILOSÓFICA VII


El filósofo alemán Eugen Fink considera que la existencia humana está escindida en dos mitades, en dos géneros: masculino y femenino, que son dos expresiones de la vida más antiguas que el individuo. A diferencia de los dioses, que no pueden amar porque está completos en sí mismos, los seres humanos somos fragmentos que buscan en el amor su completud.

 En el amor dos figuras finitas se unen, no entre sí, sino con el fondo vital uno e indestructible que se prolonga a través de la cadena de las generaciones, cuya metáfora es el eterno retorno.  El amor es una experiencia de este fondo vital, que adquiere sentido precisamente desde la conciencia de la muerte, es decir de la inevitable decadencia de las figuras finitas que surgen y desparecen en el fundamento originario de la existencia.  En el anhelo de los amantes palpita el gran anhelo de lo entero y pleno.

El amor nos saca fuera de sí en la embriaguez de la santa locura, nos libera de los estrechos márgenes de la individualidad,  en busca de lo completo y eterno. Teniendo en cuenta que la única eternidad que es dada a los hombres no puede estar fuera del tiempo, sino en el hijo y en el hijo del hijo, es decir, en la persistencia de las generaciones, en la reiterada renovación de la existencia, en la serie sin fin de figuras de la vida siempre nuevas.

AMOR PÍLDORA VI


Para el filósofo español Ortega y Gasset el enamoramiento es un fenómeno de la atención. En la mente humana nuestra atención  pasa habitualmente de unos objetos a otros. Pero en el amor ocurre una anomalía. La atención queda fijada en un único objeto, convirtiendo el resto en mero fondo sin vida. Eso le confiere a ese objeto una mayor realidad y una estima casi absoluta para compensar la pérdida del mundo. La conciencia se estrecha, queda paralizada, no avanza de una cosa a otra. El mundo no existe para el amante. El amado lo ha desalojado y sustituido.

El enamoramiento es por ello un estado inferior del espíritu, una especie de imbecilidad transitoria, dado que toda la vida anímica se ha empobrecido. Sin anquilosamiento de la mente, sin reducción de nuestro habitual mundo, no podríamos enamorarnos. Ocurre igual que con las obsesiones, solo que a diferencia del enamoramiento estas ocurre contra nuestra voluntad.

El amor es actividad sentimental hacia un objeto en el que apreciamos una excelencia o perfección, algo completamente ajeno a las funciones intelectuales y al deseo. Se desea, cuando hay sed, un vaso de agua, pero no se le ama. Se diferencia también de los sentimientos pasivos como la alegría o la tristeza, de los que decimos: estoy triste, estoy alegre. El amor no es un mero estar, sino actuar hacia lo amado.

viernes, 9 de febrero de 2018

AMOR PÍLDORA V



El famoso novelista Stendhal realizó una famosa aportación a la cuestión del amor con su teoría de la cristalización. En ella compara el proceso de enamoramiento con lo que ocurre al arrojar una rama seca en las minas de Salzburgo. Al cabo de unos meses aparecerá recubierta de diminutos cristales que nos deslumbrarán por su belleza y nos impedirán reconocer la rama primitiva.

El enamoramiento es de manera análoga para Stendhal, una operación del espíritu mediante la cual este descubrirá en cada suceso o circunstancia nuevas perfecciones en la persona amada, cada una de las cuales es una promesa de nuevos deleites. 

El amor nace de forma espontánea cuando alguien suscita nuestra admiración por alguna cualidad, habitualmente la belleza, siempre que tengamos una mínima esperanza de ser correspondidos. Si esa esperanza no se transforma en seguridad rápidamente, sino que mantiene la incertidumbre, al tiempo que se aviva el deseo con un continuo tira y afloja de cercanía y alejamiento, solicitud y desdén, la imaginación amorosa irá incorporando nuevas perfecciones. 

Según esta controvertida teoría nos enamoramos por tanto cuando sobre una persona normal nuestra imaginación proyecta inexistentes perfecciones. Un día vemos la realidad y muere el amor. O tal vez no fuera eso lo que quería decir Stendhal. ¿Es el enamoramiento un proceso de idealización en el que se inventan perfecciones o un  proceso de lucidez en el que se descubren perfecciones antes veladas. ¿Es el amor ciego, una especie de fotoshop sentimental? 

AMOR PÍLDORA IV


Como señala el sociólogo Zygmunt Bauman, vivimos en una sociedad individualista donde han entrado en crisis los sólidos vínculos de parentesco entre las personas, de modo especial en la pareja.  El compromiso es visto como una hipoteca de la propia libertad que te priva de otras alternativas también deseables, al tiempo que no hay seguridad de que otro no se cansará y decidiría revocar la relación de forma unilateral. 
El amor es una empresa de alto riesgo donde no está claro que los costes de la inversión inicial serán amortizados por los beneficios. Ello  vuelve frágiles y precarios los lazos sentimentales. Lo que genera angustia y ansiedad,  pues tampoco soportamos estar solos. La apuesta es sustituir el amor por algo más inmediato como el tener ganas, relaciones instantáneas con poca implicación emocional, nula exposición y escaso compromiso. Relaciones de bolsillo, de usar, y tirar siguiendo el modelo de la conexión en red, del chateo, donde no se está solo pero nadie nos exige exclusividad. Siempre hay alguien con quien chatear. Sustituir la experiencia de estar enamorado por la de estar conectado.

miércoles, 7 de febrero de 2018

AMOR: PÍLDORA FILOSÓFICA III


Debemos a los griegos haber tipificado las modalidades básicas del amor. Serian tres a juicio del filósofo francés André Sponville. El amor erótico o amor pasión -eros-, que es exclusivo y excluyente, ya que no es posible enamorarse de dos o más personas simultáneamente; tiene su base en el impulso sexual, aunque va más allá de él; y exige reciprocidad. Al tener su origen en el deseo siempre está orientado hacia lo que falta, por lo que no conoce la calma, tan pronto alcanza su objetivo deja de desearlo.
La segunda modalidad de amor es el amor filial o amistad -filia- que es selectivo, aunque no exclusivo, pues es posible y deseable tener más de un amigo; tiene su base en la admiración y exige reciprocidad. A diferencia del deseo, siempre insatisfecho, se alegra de lo que es, de lo que se tiene, de lo que se puede. Está centrado en el presente más que en el futuro. En este tipo de amor que profesamos a los amigos el origen del gozo no radica en la conquista ni en alcanzar ningún tipo de objetivo utilitario, sino en la mera existencia del amigo, en el mero compartir su presencia, en la comunicación íntima, en el trato frecuente y la ayuda mutua.
Y por último el amor fraterno -ágape- que es universal e incondicionado, hasta los desconocidos estarían incluidos; tiene su base en la percepción del valor sagrado de cada ser y no exige reciprocidad. Un buen ejemplo es la caridad cristiana o la compasión budista, que exige no excluir ni discriminar a nadie, ni siquiera a los enemigos. Es el más espiritual de todos ya que presta la misma atención al otro, con independencia de sus circunstancias y de la simpatía o antipatía que nos produzca, y es el que menos concesiones hace al interés propio.

AMOR: PÍLDORA FILOSÓFICA II


Solemos pensar que el amor es una sensación placentera antes que una facultad que exige conocimiento y esfuerzo. Solemos creer erróneamente que amar es fácil y que lo difícil es encontrar alguien a quien amar. Pareciera que el problema del amor radica en ser amados y no en amar.
Pero como indica Erik From, en su obra "El arte de amar", el amor debe ser visto como una actividad productiva que sería necesario aprender y desarrollar antes que como una cuestión de habilidad para encontrar el objeto adecuado. Pensar que el amor tiene que ver sobre todo con encontrar el objeto adecuado es como el pintor que en vez de aprender el arte de pintar piensa que pintará bien cuando aparezca un objeto que merezca ser pintado.
El amor, que es un actitud frente al mundo antes que un sentimiento, se concreta en tres tipos de comportamientos: cuidado y responsabilidad por las necesidades del amado; respeto, que es la voluntad de que la persona amada crezca y se desarrolle por sí misma en la forma que le es propia y no para servirme. Y conocimiento, que es el esfuerzo por comprender al amado en sus propios términos.
Estas tres características del verdadero amor habrán de adaptarse a la peculiaridad de los diferentes tipos de relación amorosa. No es lo mismo el amor a los hijos que a los alumnos, a Dios que a un amigo

AMOR: PÍLDORA FILOSÓFICA I


Platón en un diálogo llamado el Banquete define el amor, eros, como el deseo de poseer el bien siempre. Son tres palabras importantes: deseo, bondad y eternidad. ¿Cómo se conjugan? Se trataría de un impulso cuyo objeto sería disfrutar de la bondad o belleza de manera permanente. ¿Es posible esto para un mortal?
Solo existe un modo: engendrar obras bellas que perduren en el tiempo, ya sean estas hijos, que aseguran la renovación de la vida en la cadena de las generaciones; virtudes de carácter o leyes justas que sean dignas de reconocimiento por parte de la posteridad; o sabiduría, que es el disfrute de la belleza en sí misma, de la fuente de la que procede toda belleza que percibimos en el mundo de los sentidos: cuerpos, almas o leyes. Pues en el amor siempre hay elevación: si primero nos enamoramos de un cuerpo bello o de muchos, después nos enamoraremos de un alma bella y bondadosa, luego de las leyes justas que sostienen una comunidad y finalmente de la pura belleza.
Es destacable que Eros no es para Platón una divinidad sino un daimon o espíritu que vincula a los mortales con los inmortales, la esfera humana con la divina. Por ello el amor es ambivalente: hay en él carencia, sin la cual no habría deseo ni aspiración; pero también abundancia, en cuanto hay un presentimiento de la belleza y la plenitud, sin la cual estas no se buscarían o no podrían reconocerse cuando se encontraran. Pensemos en una forma de amor: la filosofía, que es amor a la sabiduría. De ella estarían excluidos los ignorantes, incapaces de amar la sabiduría, cuya existencia ni siquiera sospechan. Pero también los completamente sabios, como los dioses, que no podrían amar, es decir, aspirar a lo que ya poseen en propiedad.
Una bella ilustración de lo que es amor para Platón aparece en el mito del Andrógino, según el cual, en el principio de los tiempos existía junto a hombres y mujeres una modalidad de seres esféricos y perfectos, de carácter hermafrodita, a los que nada faltaba. Debido a su soberbia se atrevieron a desafiar a los dioses, siendo cortados en dos por estos como castigo. Desde entonces cada cual busca su mitad con desesperación, siendo eros, el amor, la nostalgia de la unidad perdida y el guía que dirige esta búsqueda. Es la versión platónica del mito de la media naranja.